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“Un poema puede hacer una revolución”
Christian Zárate- San Salvador- 20/04/2008
christian.2007@hotmail.es
Periodista oficial del proyecto Cultural Sur internacional.
Dice Hernando Ardila Gonzáles, que le aturde más el ruido de Bogota, que el trajín en que anda metido en estas últimas semanas y afirmaba que extraña la tranquilad de su natal Bucaramanga” todavía no estoy acostumbrando a las grandes urbes”.Afirmó el sábado pasado vía móvil, se oía, sonriente, resignado y tranquilo. Autor de casi una decena de libros entre ensayos y poseía - Latinoamericanismo vs Panamericanismo- Democracia para la Vida- Poemas para hacer el Amor… y la Revolución- Los Padre Nuestros de un Latinoamericano Pecador-.
Nando, como el gusta que lo llamen, nació en Bucaramanga, en 1958 y se desempeña como abogado litigante, especialista en Derecho Penal. Actualmente es Cónsul de Poetas del Mundo y Embajador Universal de la Paz en Colombia.Es Vicepresidente Nacional del Colegio Nacional de Abogados de Colombia (CONALBOS).
Ha participado en varios festivales de poesía- III Festival de América do Sul en Brasil, -. III Festival Mundial de Poesía en Venezuela -. II Encuentro Internacional de Poesía en Chile, -. XII Festival de Poesía de la Habana - Cuba -. XI Encuentro Internacional de Poetas de Zamora, -México-.
Conozcamos un poco más de este personaje en la siguiente entrevista.
¿Cuál ha sido la experiencia más gratificante y placentera que has tenido como escritor hasta el momento, y cuál ha sido la más desagradable, la que quisieras que no hubiera ocurrido?
Lo más agradable hasta el momento, ha sido interactuar con iguales, en escenarios internacionales como Brasil, Colombia, Venezuela, Chile, Perú, Cuba, México y lo más, más agradable dentro de lo más agradable, ha sido entregarle mi primer poemario, “Te Quiero con Democracia”, de manera personal en México, a dos íconos de la poesía y la rebeldía… el Subcomandante Marcos y al maestro Ernesto Cardenal, a quienes admiro con la fuerza de un hombre que sufre y lucha por su pueblo, como será igualmente de lo más agradable, entregar mi propuesta poética a los Presidentes de la República Bolivariana de Venezuela, Ecuador, Brasil, Bolivia, Argentina, Cuba, Nicaragua y a José Saramago.
Y ¿lo más desagradable?
Bueno creo que debe ser la constante de quienes nos iniciamos en el proceso de sacar de la clandestinidad la palabra, lo más desagradable es buscar los apoyos y encontrarnos con que quienes los reciben, son personas que lejos están de una propuesta de compromiso con el arte transformador, eso da rabia, impotencia, ganas de tirarlo todo y hasta de tomar un fusil, pero a la vez nos pone el reto de aprender a controlar los ímpetus, asumir la realidad y a fortalecer el compromiso transformador y seguir trabajando duro, pues nada se nos da gratuitamente.
La poesía, por lo general, no tiene tantos lectores como la novela o el cuento, y sin embargo la tuya tiene muchos seguidores. ¿Alguna vez te has preguntando por qué?
Creo que he logrado interesar a quienes al fin y al cabo son los destinatarios de mi trabajo poético, a partir de formular una nueva propuesta, no me declaro innovador de corrientes literarias y es que ni siquiera me considero poeta, los poetas no se autodeterminan, los pueblos los proclaman, esa nueva propuesta que llamo la palabra libre y liberadora, no es más que una apuesta al arte transformador y no al contemplativo, la apuesta por la palabra con contenido y no el simple florero sin la flores naturales que le den razón a su existencia.
en resumen, creo que el privilegio de captar el interés por la aventura sobre los caminos de mis versos que se disponen expeditos e incluyentes para ser transitados por el público, se debe a que acudo a la cantera de la realidad y no a la inspiración, para tomar de aquella los insumos que terminan por reflejar fielmente con trazos estéticos, (en lo posible), a cada uno de quienes deciden encontrarse con mis versos, que acaso resulta ser un encuentro con espejos transparentes que procuran mostrarnos como somos, no obstante las pinceladas necesarias.
Es el nuevo evangelio, el de la palabra libre y liberadora de los espíritus humanos y de los pueblos santos, es decir todos los que cruzan el desierto de la injusticia y la opresión para ser autónomamente libres; evangelio constructor de nuevo pensamiento, en procura de ese otro mundo posible del tamaño de nuestros sueños, a los que nunca podemos renunciar.
El cineasta español, Pedro Almodóvar dijo en una entrevista: "A veces pienso que hago ciertas cosas para luego poder contarlas en las películas". ¿Te ha sucedido algo así con la poesía?
Salvo algún poema que alentado por un suspiro se escapara desde el corazón enamorado, no exteriorizo mi imaginación para escribir, creo más bien, que debo escribir interiorizando lo que la realidad me cuenta a diario, para a su vez exteriorizar a mi corazón sensibilizado.
Encontrarse con un exquisito bodegón, colgado en un hermoso muro de una bonita casa, (aclaro que el bodegón no es mío, el muro tampoco y la casa menos), y de inmediato estrellarse con niños con hambre, colgados en las latas que sirven de muro de mustios tugurios, (tampoco míos, pero comprometido por ellos), imponen contarlo con el riesgo panfletario, que obliga a sostener trémulamente una paleta cromática, si es que la realidad admite ponerle colores al hambre y a la miseria.
Decía Paúl Valéry que el primer verso lo otorgan los dioses y luego el poeta se las arregla como puede. ¿En tu caso con el primer verso de “los padre nuestros, de un latinoamericano pecador…?
Dije en mi ensayo, democracia para la vida, que el fin último del hombre es la felicidad y para lograrla necesariamente deben estar en perfecto equilibrio los dos ámbitos de su naturaleza humana, su parte material y su parte inmaterial, lo que conocemos como cuerpo y alma, lo primero requiere que se satisfagan sus necesidades básicas, (alimento, vivienda, salud, vestuario, trabajo, recreación); lo segundo, que se satisfaga sus necesidades culturales, (conocimiento, participación, política… espiritualidad), de tal manera que la pelea no es con Dios o la idea que se tenga de Dios, el mío vive entre nosotros y nos guía en el sendero liberador.
Total que el primer verso en efecto no es mío, es enseñanza del que el imperio Romano crucificó, en los demás del poemario, me las arreglo para contar que hay Padres Nuestros malos, que son la mayoría de los gobernantes y Padres Nuestros Buenos, que son nuestros libertadores y algunos gobernantes, pocos… pero que ya se hacen visibles, empiezan a estar en todas partes, descendieron del pueblo, hacen el milagro de la transformación, nos llenan del espíritu de lucha, no se dejan caer en la tentación que los jubila archimillonarios y traidores y son crucificados a diario por las conspiraciones mediáticas del dios dólar que casi todo lo puede, menos comparar nuestras conciencias… los crucifican a diario, pero tres veces al día resucitan en el coraje de sus pueblos.
A través de tus textos políticos “padre nuestro para Colombia”. Has intentado hacerte escuchar en tu comarca. Y has ¿Logrado que te escuchen?
En mi país como en todo país en proceso de liberación, es un riesgo hacerse escuchar apartándose de la verdad oficial, es una acto subversivo no solo por definición sino por acción, lo que no está con la versión oficial, es contraversión o subversión, claro que el presidente de Colombia en su frenesí, ha calificado de terroristas vestidos de civil a quienes se apartan de su proyecto político que el llama “democrático”, como si la democracia fuera el punto de llegada y no el punto de partida y que defiende con su famosa estrategia de seguridad democrática, que es la misma aplicación Estadounidense de la doctrina de seguridad nacional, o lo que la doctrina kissingeriana denomina de la razón de estado y que éstos le apoyan mediante los planes Colombia y su fase II ahora llamado Plan Patriótico.
Sí, es un riesgo, pero hay que correrlo cuando se tiene la misión de la que he hablado y en la que me siento comprometido, en la apuesta martiana que se traduce en su bella prédica de: “verso, o vivimos juntos o nos condenan a los dos…”. (José martí).
¿Crees que el intelectual puede lograr cambios estructurales en beneficio de la cultura a través de las letras?
Cambios estructurales de la sociedad a favor de la cultura y de la supervivencia de la esperanza para la supervivencia de la humanidad.
Alguien y quisiera saber quien es ese sabio, dijo que un poema puede hacer una revolución. Creo firmemente en la misión liberadora del poeta, él no se puede abstraer para contemplar el mundo y escribir desde el olimpo de la literatura, sino desde el fango de la realidad, para hacer brotar del mismo la más bella flor… la esperanza por la vida y la libertad.
Y ese amor a la libertad se ha convertido en tu caso en acción política ¿Qúe piensas ahora de la acción política como escritor e intelectual que eres?
Naturalmente que la acción es la materialización del compromiso y casi siempre para lo que es el compromiso social, la política es la convocatoria más generalizada para la acción.
Pero en nuestro medio resulta un camino muy accidentado, no solo por los peligros que para el caso de nuestro país implica transitar por la senda contraria, debido al mal estado de la vida, sino por lo que Saramago con razón dice, lo que salva la estupidez de la derecha, es la estupidez de la izquierda.
¿La problemática interna afecta los intereses de los escritores Colombianos?
Si son escritores de buenas nuevas, de los que militan por fuera del estamento aún en la sutiles líneas de lo lírico, lo épico, lo costumbrista y pintoresco, creo que sí, la problemática interna les hace acreedores de su política excluyente y marcartista, que se refleja en el alejamiento de la más mínima posibilidad de apoyos institucionales para su obra y en el peor de los casos, que ya empieza a ser al por mayor, más bien les hace beneficiarios de políticas de señalamiento y persecución.
¿En qué línea o corriente se puede ubicar tu trabajo dentro del marco de la producción Colombiana de hoy?
Pues me resulta difícil poder decir que pertenezco a una escuela, corriente, tendencia o postura literaria en la producción nacional actual, porque considero que no soy escritor profesional y además no encuentro lógica una postura desde los trazos sobre el papel, si a la hora de la acción, nadie resulta más ausente que el trabajador del arte Colombiano.
Permítame profundizar muy brevemente. Me parece que Gabo, (Gabriel García Márquez,) Mutis, Botero, (el bueno, es decir Fernando Botero padre), Juanés, (muy a pesar de su concierto Paz sin Fronteras), están en deuda, pues a pesar de su bellísima obra, nada han dicho frente a la tragedia de Colombia, siendo ellos los de mayor autoridad moral y teniendo el respaldo amoroso de los Colombianos y del mundo, para hacerlo.
Dijo Simón Rodríguez, (maestro del padre libertador Simón Bolívar), o inventamos o desaparecemos, creo entonces que lo nuestro es un esfuerzo que procura descubrirnos a partir de nuestra propia realidad y con una postura de compromiso militante para transformarla.
¿Se puede decir que hay una línea o corriente predominante en tu país?
El miedo y el silencio.
Ahora se produce mucho libro trágico anecdótico, de quienes fueron lugartenientes de los capos del narcotráfico o de las amantes de los capos o de damas modelos y actrices prepagos (meretrices de cuello blanco) o ex -rehenes de grupos rebeldes en armas, etc., que por esa línea consumista muchos odios proponen, pero ninguna salida cierta y seria al problema de Colombia.
Aunque vale rescatar así no sea de contexto, a Vlado (caricaturista) y a Daniel Coronel, (Periodista investigador) en una línea de denuncia objetiva y sin pasiones.
¿Fue difícil escribir en Colombia después de la presencia abrumadora de García Márquez?
Los Dioses del olimpo literario, siempre generan un temor e indecisión en quienes comenzamos a poner en evidencia nuestra obra, un día desde México la Lic. Patricia Covarrubias Ponce, cuando yo le decía que el referente era muy alto, me dijo algo que me marcó para siempre: “Benedetti es Benedetti, Nando es Nando”, entonces comprendí que debía hacer camino y en efecto con dificultades y esfuerzos voy caminando con mi prédica, sobre la convicción que Gabo es Gabo, yo... soy yo
Colombia va en sentido contrario: hacia la derecha con respecto a los otros países de América Latina. ¿Qué piensas al respecto?
Diría más bien que los países Latinoamericanos son diferentes a Colombia, se acordaron de su historia, se acordaron de aquella premonición trágica del padre libertador Simón Bolívar que sentencia: “Pareciera que la Divina Providencia hubiera destinado a los Estados Unidos, para plagar de hambre y de miseria a la América en nombre de la libertad” y decidieron reencontrarse con Cuathemóc, Pancho y Emiliano, con Sandino, Farabundo, y José Martí, con José Antonio Comunero, Manuelita, la Gaitana, Gaitán, y Camilo, con Alfaro, con Inkarrí, con Guataipuru, con Araucanos, Mapuches y Caribes, con San Martín y con el Ché y sobre todo y por todo con Bolívar.
¿Como percibes los esfuerzos del presidente Álvaro Uribe, por consolidar la paz en Colombia?
¿La paz de los sepulcros?, ¿esa?, creo que los paramilitares Colombianos y Mr. Bush, darían mejor respuesta.
¿Qué es lo que más admiras de un sistema de gobierno, de una cultura y de una persona?
Los políticos, los medios e incluso los intelectuales, se devanan los sesos tratando de explicar que la democracia es el mejor gobierno y por eso gritan, (a la usanza del rey ultramarino) que cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador y de alguna forma brasil y argentina, deben callarse, porque se alejan peligrosamente de la “democracia”, que México, Colombia, Perú… consolidan gobiernos democráticos y que definitivamente EE.UU., es el más bello ejemplo de democracia.
Como rosseau, como el extinto intelectual colombiano, maestro Antonio García, sí creo que la democracia es un sistema de vida, es un pacto por la vida y la libertad que lo involucra todo, por eso en mi reflexión, la democracia, al menos éticamente, no es el punto de llegada, sino la base imprescriptible e irrenunciable de una sociedad, es el punto de partida que no admite discusión, el asunto es qué proyecto ideológico la interpreta, la defiende, la garantiza y la perfecciona más.
La democracia he dicho en charlas callejeras, es un vaso de agua natural al servicio del bioma, que incluye al depredador mayor, el hombre, entonces el asunto no es inventarse el agua, ella de siempre y ojalá por siempre está entre nosotros, el asunto es quien garantiza su preservación, quien la depura un poco más, para hacerle más cristalina, limpia, potable y soberana, al fin y al cabo lo que se juega es la supervivencia de la humanidad.
Lo que más admiro entonces en un gobierno, es que al margen de su génesis ideológica, por encima de intereses extranacionales, oligárquicos, militaristas, de ambiciones personales, de pasiones, etc., sea capaz de entender que la democracia no le pertenece a una reducida élite de privilegios de todo orden, ni es impronta o propiedad de alguna fracción de la sociedad, sino que pertenece a todos por igual y su expresión y preservación implica el bienestar de todos.
Lo que más admiro de una cultura es que en medio de la globalización y del neoliberalismo, no se diluya ni se vuelva mercancía, sino que se preserve con la dinámica propia del desarrollo necesario, pero sin perder su sello, pues es un elemento si no guardaron de la soberanía de un pueblo.
Y lo que más admiro de una persona, es que sea capaz de entender que su misión en la sociedad, no es servirse de ella para enriquecerse individualmente, sino servirle a ella para construir la felicidad colectiva, que incluye la suya.
Y para terminar, primero una confesión y después una última pregunta.
Dos confesiones:
1. No me gustas cuando callas… porque no te quiero ausente
2. Confieso que he sobrevivido
Me han encargado para este medio, escribir tu necrológica ¿qué le gustaría que ponga como epitafio?
“La sociedad que silencia a sus poetas… se queda sin conciencia” o “Ha llegado la hora de los poetas... la hora de la resistencia activa, para condenar desde nuestra misión a la muerte, pero también desde nuestra militancia, defender la vida”.
O como aspiro por lápida un libro, las dos anteriores y éste fragmento de poema
Perdona por favor nuestras ofensas
Porque nosotros, casi nunca lo hacemos.
Y déjanos caer en la tentación
De la Justicia
de la Democracia
de la Solidaridad
Y por sobre todo del Amor Sincero.
¡Y líbranos Señor de todo afán!
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